¿Cuándo acudir a un psicólogo infantil?

¿Cuándo acudir a un psicólogo infantil?

A diario tratamos con padres que llegan a consulta a consecuencia del comportamiento de sus hijos.

Hemos querido hacer este blog para aclarar y ayudar a los papás a saber cuándo NO deben ir al psicólogo infantil, si no trabajar mismos en su modelo educativo y parental con ayuda del psicólogo.

Sus conductas me molestan a mi, a su padre o su maestro.

Es decir, en muchas ocasiones los papás llegan a consulta y nos comentan lo mal que se porta su hijo, que su profesor o profesora dice que es muy desobediente y no se concentra, o que no sabe compartir o estar con otros niños. 

Consideramos que el comportamiento de nuestro hijo no es normal, correcto o moral, y queremos que cambie porque su conducta no le permite continuar con su vida. 

El proceso de maduración de un niño tiene diferentes tiempos y están en fase de exploración. 

Necesitan explorar posibilidades y desarrollar estrategias de conducta. 

Nuestro hijo busca y prueba diferentes formas de comportarse y actitudes y evalúa los resultados que obtiene. Es decir, si estos son esperables, si son consistentes; y si hay alguna figura de apego o de autoridad que me apoye en este proceso y me guíe con respeto y comprensión. 

En consulta puedo notar que muchos adultos se sienten “molestos” o “cuestionados” cuando en una primera entrevista les comento que entiendo la demanda que me traen y que en lugar de trabajar con su hijo, trabajaremos con ellos otra forma de comportarse con su hijo y percibir su desarrollo. 

 Ser padre: una gran responsabilidad y aprendizaje

Nos cuentan que ser padre “es lo mejor que te puede pasar” “que es lo más maravilloso que te va a pasar” y “todos sabemos ser padres”

En realidad ser padre implica un gran trabajo personal con nosotros mismos, con nuestro propio modelo de apego, con nuestros miedos y angustias. 

A muchos papás se les agotan los recursos personales y ya no saben qué hacer con sus hijos. 

En ocasiones, optan por mantener una actitud rígida basada en la punición y el castigo, y esa elección solo empeora la situación. 

Porque ser madre o padre, implica una gran renuncia personal, y es lo que en muchas ocasiones no nos han contado. O que aunque nos hayan contado no imaginamos hasta que no sucede. 

Es licito que no sepamos cómo gestionarlo. Y es ahí cuando un psicólogo nos puede ayudar. 

Lo que consideramos más importante es que los padres vivan esa renuncia como un placer y un aprendizaje. Si tu hijo tiene la sensación de que es una “carga” ten por seguro que se hará notar y “te lo dirá a su manera”. 

En ocasiones, en forma de berrinche o de mal comportamiento en el colegio. 

La importancia de ofrecer una base segura

como figura de apego para poder ayudar a mi hijo a regularse. 

Un niño tiene que estar seguro de que lo amas, de tu disponibilidad y proximidad, tanto física como emocional. 

Si eso no ocurre, habrá consecuencias y te lo dirá en forma de rabieta, problemas con el sueño o en el colegio. 

Por eso, siempre repetimos en Suma Emociones que para poder regular y acompañar a un niño, primero hemos tenido que saber regularnos a nosotros mismos. Y esa tarea implica tiempo y dedicación. 

 Como padre tengo que asumir que no lo sé todo y que puedo pedir ayuda.

A ninguno nos han enseñado a ser padres, y por lo tanto cometeremos errores. 

Lo importante, y un gran aprendizaje que podemos dar a nuestros hijos es saber transmitirles que no sabemos todo y nos podemos equivocar. 

Y que cuando nos equivocamos, lo asumimos, lo aceptamos y pedimos perdón. 

Así que si necesitas ayuda para mejorar en la relación contigo mismo o con tus hijos no dudes en ponerte en contacto con nosotros. 

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