¿Cómo ser padre y no morir en el intento?

¿Cómo ser padre y no morir en el intento?

Desde Suma Emociones queremos daros algunas recomendaciones de cómo ser padre y no morir en el intento.

¡Esperamos que os gusten!

Os suena la frase “de tal palo tal astilla”, ¿verdad? Pues tiene mucho de verdad. 

Muchas de las cosas que aprenden los niños es por observación, por eso hay muchos gestos, frases o conductas de nuestros hijos que se parecen a los nuestros. 

El ser humano utiliza el aprendizaje por observación para aprender a desenvolverse en el mundo. Y los modelos a seguir de vuestros hijos son sus cuidadores principales. 

Por lo que, aunque no os deis cuenta vuestros hijos os observan, la manera de hablar que tenéis, las frases que decís, en que trabajáis, cuánto leéis, etc. Por eso es importante que seáis un buen modelo.

Claves para mejorar la comunicación entre padres e hijos

Otro factor importante en el aprendizaje de los más pequeños es la comunicación. 

Mi mensaje es congruente cuando lo que expreso es coherente con lo que pienso, digo, hago o siento.  Y es incongruente cuando mi mensaje tiene una discordancia entre lo que expreso, hago o siento. 

Veamos un ejemplo de mensaje incongruente

  • Mamá llega de trabajar y ha tenido un día malo en el trabajo. Al contárselo a papá se pone a llorar
  •  “Mamá, ¿Qué te pasa?
  • No me pasa nada estoy contenta, ¿ves? Estoy sonriendo”

Esto sería, por lo tanto, un mensaje incongruente entre lo que está expresando y lo que siente. 

En la misma situación contestar de forma congruente con tu estado emocional, podría ser algo así: 

  • Mamá ha tenido un día malo, pero si me das un abrazo seguro que me ayuda” 

El tono también ha de ser adecuado, no hace falta gritar para que te obedezcan sino ser firmes y consecuentes con lo que pedimos. Recordar que los niños aprenden de lo que ven y si vosotros les gritáis probablemente después ellos lo hagan.

Y entonces, ¿Cómo lo digo?

No es tanto lo que se dice, sino cómo se dice: es conveniente que vuestros hijos se vayan gestionando a sí mismos. Podemos potenciar en ellos la empatía y la asertividad si en lugar de dar un “no” rotundo sin ninguna explicación, le explicáramos los motivos por los cuales no puede hacer algo. La forma en la que lo decimos tiene que ser clara, firme y tranquila. 

Disponerse a escuchar: Saber escuchar es lo más importante de una buena comunicación y tal vez lo más difícil. Es necesario:

  • Prestar atención
  • No interrumpir
  • No preparar la respuesta antes de que el otro termine de hablar
  • Ponerse en el lugar del otro (empatía)
  • No enjuiciar y prejuzgar (no suponer cosas)

                                     SI MAMÁ/PAPÁ                                                           MI HIJO

                                   Guardan silencio y escuchar                                                    Confiará

                                Dan la oportunidad de explicarse                          Se sentirá confiado, valorado y orgulloso

                           Hablan de forma clara, directa y tranquila              Se fortalecerá la relación con su hijo

                            Expresan sus propios sentimientos                                Se pondrá en su lugar

                                          Enjuician                                                                            Se retrae

                                           Critican                                                                    Se pone a la defensiva o desconfía

                                        Sermonean                                                                            No habla

                                           Retan                                                                              Se pone agresivo

 

Ciertos aspectos que debemos evitar o que obstaculizan la comunicación: 

  • Estar preocupado o centrado en problemas personales 
  • Imponer sin escuchar
  • Dificultad para ponerse en el lugar del otro
  • Estar dominados por sentimientos de rabia
  • Interrumpir al otro, o plantear argumentos contrarios antes que termine
  • No reconocer las necesidades personales
  • Ser demasiado crítico

En conclusión, debemos tener en cuenta varios factores a la hora de educar a nuestros hijos. 

Queremos que reflexionéis con nosotros, aspectos como: ¿Qué tipo de modelo soy para mi hijo? ¿Son mis mensajes coherentes con lo que expreso, hago y siento? ¿Desde qué emociones hablo a mis hijos? ¿Escucho, respeto y pongo limites con coherencia? 

Desde Suma Emociones os invitamos a que nos consultéis si necesitáis asesoramiento familiar, y así aprender a cómo poner en práctica estas recomendaciones de forma personalizada. 

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